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¿Por qué la comida de avión tiene un sabor diferente?

Lifestyle / 21 enero, 2019

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Alejandra Medina R.

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¿Te has preguntado por qué la comida de avión tiene un sabor distinto a lo que estamos acostumbrados? Volar tiene un efecto muy real sobre el olor y el sabor de los alimentos y bebidas por varias razones. La baja humedad y temperatura tienen mucho que ver en la distorsión de los sabores a 30.000 pies de altura.

 

¿Por qué la comida de avión sabe distinto?

Si has llevado tu snack favorito para disfrutar de un vuelo es posible que hayas notado que no tenía tan buen sabor a 30.000 pies de altura. No eres solo tú. Volar tiene un efecto muy real sobre el olor y el sabor de los alimentos y bebidas por varias razones.

Las temperaturas frías del avión son en parte culpables del cambio de sabor de la comida de avión. No percibimos los sabores tan bien cuando hace frío. Recuerda también que el sabor y el aroma se combinan de forma inextricable, por lo que lo que afecta al sentido del olfato, también lo hace en gran medida con el sentido del gusto.

Las cabinas presurizadas reducen los niveles de oxígeno en la sangre, lo que reduce la capacidad de los receptores olfativos. Y el aire superseco que circula constantemente en la cabina del avión —una humedad promedio del 12% inferior a la del desierto del Sahara— afecta directamente la nariz.

 

 

La baja humedad y el movimiento del aire secan las fosas nasales, lo que reducirá la sensibilidad al olfato y al gusto. También está el ruido —el zumbido de los motores del avión, el lloriqueo de la guagua en la última fila —que afecta el sabor de los alimentos.

Algunos sabores se ven afectados por estos factores más que otros. Se percibe que la sal es entre 20 y 30 por ciento menos intensa y el azúcar entre 15 a 20 por ciento menos intensa, a gran altitud. La percepción de aromas frutales y ácidos es por el contrario más estable.

En el aire pierdes casi el 70 por ciento de tu sentido del gusto. No es de extrañar que lo que explota tus papilas gustativas cuando estás en tierra, se sientan como un fantasma en el aire.

 

Ingredientes que no pierden tanto sabor

Pero los experimentados chefs saben que algunos sabores son mejores que otros en el cielo. Los sabores picantes e intensos se mantienen bastante estables en altitud, como el curry tailandés o coreano. También la fruta fresca, especialmente los cítricos. Los sabores de umami, como los que se encuentran en los hongos, las algas, los quesos duros y la carne, aportan riqueza y profundidad a los platos, y también les salen bien.

Sabores como cardamomo, la canela, el jengibre, el parmesano, el tomate, los champiñones, la soja, la carne y las lentejas son los potenciadores de sabor más importantes para los chefs encargados de hacer los menús de los aviones.

Las comidas que dependen de sabores sutiles (por ejemplo, los pescados, las pastas o las aves de corral) son las que pierden más sabor y llevan a reclamos diciendo que La comida es ‘insípida’ y que parece ‘cartón’.

 

 

Ya sea que pidas a bordo, compres comida en el aeropuerto o traigas comida de casa, ten en cuenta que la mayoría de los chefs que viajan frecuentemente eligen platos sencillos y saludables: platos de fruta y queso, frituras asiáticas; y sopas de verduras como de zanahoria o tomate. Y tal vez echa una de esas botellas de salsa picante de viaje en tu bolso de mano para mejorar el sabor de la comida de avión.

 

¿Cuál ha sido el plato más malo que les ha tocado? ¿Han viajado alguna vez donde el menú los sorprendiera positivamente?

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